Picasso y el Guernica

Una película de Carlos Saura

En 1937 la República Española está en guerra contra las tropas lideradas por el general Franco.

En un esfuerzo por atraer la atención del mundo hacia su causa, decide pedir la colaboración a los artistas simpatizantes de mayor renombre mundial, para que aporten sus obras al pabellón de la República en la Feria Internacional de París del mismo año.

Miró, Alberto Sánchez, Horacio Ferrer, Gutiérrez Solana… Han aceptado participar, y sólo falta Pablo Picasso, al que le piden una obra que ocupe una de las paredes del local; un cuadro que debe medir 7,76 metros de largo, por 3,49 de alto.

Picasso no parece muy dispuesto a aceptar el compromiso. En primer lugar porque nunca ha pintado algo tan grande, y luego por el tema. ¿Qué tema elegir para semejante monstruo?.

Es su amante en ese momento, Dora Maar, pintora, fotógrafa, mujer culta y amiga de gran parte de los intelectuales que pueblan París en esa época, la que le empuja a que demuestre su compromiso con el gobierno de España, y acepte el reto.

Dora busca un estudio en el que poder dar cabida a un cuadro de esas dimensiones, y se ofrece a vivir junto a él durante el tiempo que tarde en completar la obra, tanto para continuar su historia de amor, como para documentar los procesos de creación de la misma a través de sus fotografías.

Picasso se sumerge en el proceso de búsqueda del alma del cuadro. Aprovecha las ideas y comentarios de sus amigos José Bergamín, Paul Eluard, Jose Luis Larrea… Para ir perfilando sus ideas. Pero es la guerra que se está librando en España la que parece atrapar su imaginación, sus sueños, y poco a poco el espíritu de todo lo que le rodea.

El detonante será el bombardeo del 26 de Abril del pueblo de Guernica. Un bombardeo llevado a cabo por la Legión Cóndor alemana y los aparatos de la aviación Legionaria italiana, en la que un pueblo resulta arrasado con bombas incendiarias, como macabro experimento para los horrores que llegarán después a Europa

Picasso se lanza hacia su obra. Pinta por las noches, de día, al atardecer o al amanecer, y durante ese tiempo su mente sólo se concentra en el enorme lienzo. Dora le acompaña cuando le deja un resquicio entre el trabajo, pero poco a poco Picasso se va volviendo más inaccesible. La situación se vuelve tensa, pues el pintor tampoco quiere abandonar a su actual mujer, Marie-Thérèse, ni a su hija Maya, por la amante.

Pero al fin, tras algo más de un mes de encierro y trabajo duro, Picasso presenta a sus amigos y a los representantes del gobierno de la República el “Guernica”.

Uno de los cuadro más importantes que se han producido a lo largo de la historia de la pintura.